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Ejercicios de meditación espiritual

Febrero 29, 2016

 

¿Cómo aprender a conectarse con uno mismo para sentirse bien? Es gratis, es fácil, es simple, es sencilla, no necesita aparatos, no hace falta ningún conocimiento, da igual si usted es inteligente, bueno, malo. ¿Por qué no meditar si tiene tantas ventajas?

La Meditación es el descanso de la mente. Una oportunidad que nos otorgamos para permitirle relajarse y liberarse de las tensiones, del agotamiento y del estrés. Asimismo, en una segunda etapa, una vez que hemos aprendido a calmarnos, la meditación también puede servir para acceder a niveles más profundos en nuestro “ser”, de manera directa y concreta, vivenciando aspectos sutiles que pasan desapercibidos al común de las personas. Darnos cuenta de nuestra naturaleza profunda y original, directamente y sin intermediarios, es el objetivo de la meditación. Esto trae como consecuencia inmediata dos beneficios directos: mejora nuestra salud y promueve la autorrealización. Puede entenderse a la meditación, en general, como una serie de procedimientos mentales que tienen como fin desarrollar estados más elevados de conciencia, descriptos en todas las culturas, ya sea como un estado de “iluminación”, un “estado de gracia” o “nirvana”, que equivaldría a un estado unión o “yoga” entre la mente consciente con la Mente Universal o Dios.

EJERICIO 1. Meditación, paso a paso.

Un ejercicio contra el exceso de estrés o presión. El objetivo es que la mente no siga dándole vueltas al asunto que lo preocupa.

1) Póngase ropa muy cómoda y descálcese.
Sáquese joyas, relojes o la bijouterie que lleve puesta. Si lleva el pelo recogido, suélteselo.

2) Encuentre un lugar tranquilo, cómodo y silencioso. Que nadie lo interrumpa. La música suave ayuda, sobre todo, si tiene sonidos naturales (agua corriendo, viento, pájaros, etc.).

3) Ubíquese en la postura más cómoda que encuentre, ya sea sentado o acostado, procurando siempre que su columna esté recta para que la energía pueda fluir.

4) De forma muy suave, comience a realizar movimientos giratorios lentos con los pies, con las manos y con la cabeza (rótelos lentamente sobre sí mismos, haciendo movimientos circulares).

5) Cierre los ojos, relájese tensionando cada parte del cuerpo y luego aflojándola, tome una inspiración profunda y suelte el aire suavemente. Realice esto varias veces. Enfoque toda su atención en su respiración. Permita que ésta sea completa (hasta que su abdomen se hinche) y tome su propio ritmo. Trate de olvidarse de todas sus preocupaciones concentrándose en su respiración.

6) Comience el ejercicio fijando en su mente esta afirmación: “Estoy completamente tranquilo”. Estas palabras deben ser o pronunciadas o mentalizadas todas las veces que haga falta hasta calmar la mente.

7) A continuación, fije en su mente este mensaje sugestivo: “Mis piernas son pesadas”. Esto quiere decir que, a medida que repite esta frase, de forma verbal o mental, su cuerpo va asimilando ese mensaje y transformándolo en una sensación de pesadez real.
Debe realizar este proceso con todas las partes de su cuerpo.
Le recomendamos siga un orden ascendente para no perderse (pies, pantorrilas, rodillas y muslos, cadera, abdomen, pecho, hombros, cuello, mandíbula, frente, cuero cabelludo).

8) Ahora regulará el ritmo de su corazón. En este caso, las palabras clave que vamos a utilizar son “Mi corazón tiene un ritmo constante y vigoroso”. Al igual que en los otros pasos, no seguiremos a la fase siguiente hasta que esas palabras se hayan transformado en una realidad para nuestro corazón.
Seguramente, tendrás que repetirlas en voz alta o mentalmente durante un rato largo. Tómate todo el tiempo que necesites para ello.

9) Ahora, después de haber relajado los músculos y regulado la actividad del corazón, llega el momento de normalizar la respiración. Para ello, utiliza las palabras clave “Mi respiración es tranquila”. Ahora, libere sus pensamientos, sensaciones o emociones y deje que pasen de largo. Imagine a todo su ser llenándose de luz desde la esencia pura que hay en su interior. (Puede imaginar que en su interior hay un sol, una estrella, una vela o cualquier otra fuente de luz).
Si necesita respirar profundamente en algún momento, siéntase libre de hacerlo. No fuerce la respiración.

10) En esta fase, la afirmación sugestiva ha de ser: “Mi plexo solar irradia calor”. El plexo solar abarca toda la zona del aparato digestivo, un área especialmente sensible al desequilibrio emocional, especialmente, al estrés. El calor tranquilizará esta zona y lo ayudará a alcanzar un mayor grado de relajación. Repita las palabras hasta que se conviertan en una sensación corporal real.

11) Ésta es la última fase y sólo debe llegar a ella cuando haya sido capaz de realizar las anteriores. Aquí relajaremos la actividad cerebral concentrándonos en la frente. Las palabras claves son: “Frescor agradable sobre la frente”.  Luego, imagine un cielo azul maravilloso. Concéntrese en el olor y la sensación del aire puro cuando el cielo está despejado. A continuación, dibújele a ese cielo un inmenso y profundo océano azul. Vea un mar plácido sobre ese cielo y observe detenidamente la calma que le transmite y el suave movimiento de las olas que arrullan sus oídos como si estuvieran acunándolo. Sienta la profundidad y serenidad de ese mar durante varios minutos más.
Ahora, a ese cielo maravilloso, y a ese sereno y profundo mar, añádale un hermoso sol que surge tras el horizonte. Inúndese con la sensación de frescura y de renovación que le transmite el amanecer. Disfrute de esa visión durante unos minutos.
Por último, imáginese a sí mismo acostado plácidamente sobre un prado verde y florido. Sienta el frescor y la sensación de paz absoluta que llena todo su ser.

12) Para finalizar, haga una una visualización general del conjunto y disfrute durante varios minutos de la serenidad que le aporta, hasta que se sienta completamente relajado. Cuando lo hayas conseguido ya habrás terminado el ejercicio.
Tras conseguir alcanzar el paso 11, estará totalmente relajado y tranquilo, y se asombrará de la calma que manifestará todo su ser.

13) Es muy importante que, antes de levantarse, mueva todo su cuerpo, abra bien los ojos, todo muy lentamente y recién entonces, se siente primero y, luego, se levante, poco a poco y sólo cuando se sienta bien alerta.

ADVERTENCIAS, NO REALICE ESTE EJERCICIO, SI USTED…

  • Tiene algún problema de salud, sea transitorio o grave.
  • Si padece de hipertensión o de hipotensión arterial (presión elevada o muy baja).
  • No haga este ejercicio si tiene problemas cardíacos o circulatorios.
  • Ante cualquier duda, consulte a su médico antes de realizarlo.

EJERICIO 2. Meditación del corazón.

Este trabajo interno, también conocido como Meditación del Corazón, fue creado por el maestro Indio, Atisha (982 – 1054), quién afirmó:

Empiece por ser compasivo con usted, trabaje con la meditación todo el tiempo que sea necesario para usted mismo. Luego de este tiempo, comience a realizarlo hacia su entorno. Así, el mundo que lo circunda, nunca se olvidará de usted”.

Beneficios: Estas meditaciones renuevan la energía corporal y aumentan la auto-aceptación. Producen serenidad y comprensión del entorno. Nos dan luz y energía renovada a nuestras vidas.

Frecuencia: comience con media hora; a las tres semanas de práctica, realícelo durante una hora.

PRIMERA ETAPA:

  • Siéntese cómodo, sólo observe su figura sentada. Aquí comenzará su meditación.
  • Inspire profundamente y retenga en dicha respiración todos sus miedos, tristezas, miserias y abandonos. Su inhalación estará destinada hacia la zona del corazón.
  • Al exhalar, deberá sentir un amor puro, lleno de calma y tranquilidad. Permanezca con una respiración suave, durante quince minutos.
  • Inspire nuevamente toda su insatisfacción, su desesperanza, su fealdad, su ignorancia, su falta de realización. Lleve la intención al corazón y exhale bienaventuraza. Le sorprenderá el resultado inmediato. Su corazón transmite una energía muy poderosa y positiva que lo protege. Esta etapa de la práctica, le permitirá observar cambios sustanciales sobre su persona.

SEGUNDA ETAPA:

– Acuéstese sobre el suelo y relájese. Su respiración fluye en calma y profundamente. Permanezca sin ningún propósito, sólo encuentre dentro suyo aquello que lo afecta… Siéntalo hasta poder dominarlo y lograr su eliminación.

Para tener en cuenta

  • Dúchese antes de meditar.
  • No utilice ningún tipo de esencias.
  • Póngase poca ropa y que la misma sea, si es posible, de algodón.
  • Evite realizar la meditación en un ambiente con bruscos cambios de temperatura o corrientes de aire frío.
  • No busque resultados milagrosos. La meditación requiere paciencia y trabajo continuo.