Prácticas sanadoras: Meditar hace bien
Es importante y sano incorporar a nuestras vidas técnicas que alimenten nuestro espíritu y a su vez nos hagan sentir mejor físicamente. La meditación es una de ellas. Las personas que se iniciaron en este mundo han tenido respuestas más que satisfactorias en todos los aspectos de su salud. ¿Por qué? Porque el consumo de oxígeno y la proporción metabólica de desgaste se reducen considerablemente, lo que indica un estado de descanso profundo. A su vez, el ritmo de la respiración disminuye, lo que revela una mayor relajación del sistema nervioso. Este se estabiliza, y el equilibrio se conserva aún después de la meditación. La resistencia cutánea aumenta, y disminuyen notablemente la ansiedad y los trastornos emocionales. Menos depresión, mayor seguridad; menos irritabilidad, mayor tolerancia a situaciones difíciles; mayor autonomía, firmeza y capacidad creativa. Si éstas son sólo algunas de las buenas razones para comenzar con esta práctica mejor no espere, verdaderamente, meditar “hace bien”.
