Terapia para el alma
En esta nueva sección buscamos propiciar espacios de encuentro con usted mismo a través de diferentes ejercicios y técnicas para que sane y cuide su espíritu.
Las cualidades de un buen líder
El Tao Te King de Lao Tsé es un texto chino que contiene “verdades” sobre la vida del hombre. Con el correr de los años, se ha convertido en una obra clásica por su profundidad. John Heider (psicólogo estadounidense) en su libro El Tao de los líderes logró reunir la filosofía del Tao Te King con las necesidades de esta época. Su objetivo fue mostrar un modelo adecuado de persona que pueda llevar a cabo el liderazgo en grupos de trabajo, de enseñanza, de terapia, etc.
Aquí, elegimos hablar sobre tres temas de esa obra: el primero, trata del peligro que implica caer en el punto opuesto de lo que uno desea; el segundo, de la preparación espiritual y moral que se necesita para tomar decisiones adecuadas; y el último, de lo que debe ser el éxito para un buen líder.
Las polaridades
Toda conducta se compone de opuestos o polaridades. Si uno hace algo una y otra vez, aparecerá su polaridad. Así, cualquier conducta repetida en exceso produce su opuesto.
Por ejemplo: la lucha por embellecerse afea a una persona; tratar de ser amable con demasiado esfuerzo resulta desagradable para el otro; la obsesión de vivir sugiere preocupación de morir; así como la jactancia siempre presupne cierta inseguridad.
Por ello, para ser un líder sabio, hay que saber cómo funcionan las polaridades, sólo así es posible comprender que no es necesario insistir obcecadamente para que las cosas ocurran; sino permitir que el proceso se despliegue naturalmente. Así las constantes intervenciones producen el efecto inverso, y bloquean el proceso libre y eficiente.
El liderazgo imparcial
Hágase estas preguntas y sepa si está preparado para ser un líder:
● ¿Puede mediar entre asuntos emocionales sin tomar partido ni escoger favoritos?
● ¿Puede respirar libremente y permanecer relajado en presencia de temores y deseos apasionados?
● ¿Ha conseguido aclarar y resolver sus propios conflictos personales?
● ¿Puede permanecer receptivo ante cualquier tema que surja?
● ¿Puede mantener la paz cuando ha hallado la solución y los demás luchan aún por descubrirla?
No es sencillo ser líder, por eso es de suma importancia aprender a mandar como quien reparte un alimento: saber liderar sin ser posesivo y ayudar sin que se note. Y esto sólo se puede hacer si uno es realista, imparcial y tiene sentido de la justicia.
El verdadero éxito
No debemos medir el éxito en términos de alabanza y crítica, porque la propia ansiedad no conocerá límites. Es decir, tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por nuestro trabajo puede ser un obstáculo para un mayor desarrollo. Porque si el grupo aplaude algo que uno ha hecho y, entonces, uno se siente bien, luego, uno se preocupará si no lo aplauden con el mismo entusiasmo la próxima vez. Si el grupo es crítico, discute o se queja, uno se sentirá herido. De una u otra manera, se sentirá ansioso y dependiente. La buena reputación surge de hacer bien el trabajo y, para ello, uno sólo debe quererse, valorarse y permitir que los demás también lo hagan.
Sólo si uno puede vivir con los frutos del éxito, será capaz de alentar el éxito en los demás.
