Hay deseos que se quedan en la cabeza como una promesa pendiente. Se piensan, se imaginan, se repiten en silencio. Pero no siempre bajan al cuerpo, al calendario, a la acción. Ahí aparece la figura de El Mago, una de las imágenes más poderosas del tarot y, más allá del tarot, un símbolo claro de voluntad consciente.